Mucho tuvo que trabajar la Asociación Española a finales de los 90 y hasta el 2007 para reducir los porcentajes de delincuencia. Tuvo que coordinar un foro en su sede con presencia del Ministerio de Justicia, del de Interior, de la Fiscalía General del Estado, del Consejo General del Poder Judicial y de representantes de los Grupos Parlamentarios para que pusieran en marcha un plan integral contra los delitos en las joyerías. No es nada fácil pedir a las Administraciones que sean ágiles, que se coordinen y que sean eficaces.
Las cifras delictivas, afortunadamente, han descendido en un amplio porcentaje, pero eso no significa que hayan llegado a 0.
Es inadmisible que haya que llamar a un 902 de una central receptora de alarmas que te deja en espera cuando estás sufriendo o sospechando que vas a sufrir un delito. Es sorprendente que las policías territoriales de seguridad privada no informen que las medidas no son obligatorias cuando hay menos de 90000 euros de valor en mercancía en una tienda. Es increíble que algún inspector no sepa que si se ponen más medidas no se va en contra de la Ley, que el Reglamento establece medidas mínimas y que cualquier contenido mínimo se puede superar.
Es muy lamentable que, a pesar de los esfuerzos que pagamos todos en seguridad pública y, con la inversión que hace cada joyero en seguridad privada, todavía se produzcan delitos, pero somos un sector con esa peculiaridad. Hace un par de meses, les sugeríamos que probaran un cañón que emite una niebla con olor a menta porque, después de haberla probado nosotros, parece que el delincuente no podría disparar y que, con las instrucciones precisas, los empleados o titulares de la joyería, pueden ocultarse o escaparse. Es un sistema de Protect. Puede ser interesante dependiendo del acto que quieran evitar. Conviene verlo.

