Hace exactamente un año entró en vigor el nuevo sistema de llevanza de libros registro del IVA, el denominado con sus siglas SII, o Suministro Inmediato de Información integrado por todos aquellos sujetos pasivos cuya obligación de autoliquidar el Impuesto sobre el Valor Añadido fuera mensual y, entonces, llamaba la atención que sólo sesenta y tres mil contribuyentes, representaban aproximadamente el ochenta por ciento de la facturación empresarial española.
Difícilmente el país superará los retos que necesita con cifras de esta naturaleza, tantísimas pequeñas empresas no pueden competir. Como ejemplo basta recordar la gran inversión pública en los ochenta en la promoción de la “MODA DE ESPAÑA” que logró el objetivo de incrementar el consumo y de poder vender la moda española porque la dimensión de las empresas era tan pequeña que no podían servirse los pedidos. De nada sirvió la publicidad porque cuando llegaban los pedidos, no podían realizarse.
No tenemos dimensión empresarial y tampoco un estadista que lidere la necesidad de nuestra transformación. Falta creatividad política e institucional y esfuerzo privado. Como ejemplo de que, con visión, se pueden hacer cambios, hoy tenemos un artículo interesante de varios economistas sobre un país que es objeto de reflexión, Singapur, país que nos muestra las dos caras de la moneda, éxito económico pero pocas libertades. De Singapur podríamos aprender de todo, cómo descartar los rasgos dictatoriales y cómo crear riqueza.
La parte positiva de España es su posición geográfica en el sur de Europa, gente preparada, si impedimos que sigan marchándose, y buenas comunicaciones. ¿Veremos alguna vez a nuestro país entre los primeros? Ojalá.

